Flores de Plástico. Amor por internet. Sexo Telefónico.
Toreros de salón. Piratas navegando en el ciberespacio.
La deconstrucción del sobao by Ferran Adria…
Casi todo lo que otrora era autentico, simbolo de “algo más”, tiene su sustitutivo correlativo artificial.
Nunca he probado a comerme una ensalada de flores de plástico, pero sin ninguna duda, ese amigo peremne llamado Tamagochi, es el que más artificial me sabe.
Y es que como S.M., reivindico lo natural.
Cada vez que veo un semaforo,no puedo evitar acordame del genuino sabor de la amistad. Todavía resuena en mi cabeza el eco de una de esas ociosas tardes de Selaya en las que ibamos en busca de la manera de hacer el bien de forma anonima:
- “tio!!… Te has fijado alguna vez que hay un tipito dibujado en los semaforos!!!“
- xxxx, vete a la mierda…
-”Que nooo, jodeer….¡¡¡y se mueve cuando cambia de color!!!!!!“
- Eres deficiente, jajajajajaja
Y fue en un semaforo la última vez que nos vimos. Si la amistad es como una planta -por eso de que hay que regarla con constancia- la nuestra es un hermoso cactus que no para de crecer.
Hoy me vas a permitir que cuente que una noche, durante mis “meses del caos”, circulaba a altas horas por la ciudad camino de un compromiso, que de ante mano, predecía complicado y desagradable, cuando el disco rojo de un semaforo me obligo a detener el coche. En ese instante,-azar azaroso- el tipito cobro vida y senti unos golpecitos en la ventanilla.
No podía ser otra persona. Ni otro el lugar. Inevitablemente. La fidelidad de tu amistad -como el semaforo que la representa- visto uno, vista siempre.
XXX Se acababa de autodespedir del curro tras una sonora bronca con el Jefe de cocina, que -cuchillo en mano, verdad verdadera-, le perseguía por los soportales .
Sin necesidad de mirar el oraculo, sabiamos que esa noche la alineación de los planetas nos predecía que ambos estabamos citados con la desgracía, y nosotros, como una suerte de reciprocos angeles de la guarda. “¿En que se diferencian mi jefe y una vaca? En la mirada astuta de la vaca”…nunca nos falto el buen humor…
Me reservo, por razones evidentes, los detalles de la trama -con sus antecedentes y sorprendente desenlace-. Solo avanzare que su ex-jefe termino por encontrarnos en el mismo bar en que yo toreaba con mi tragedia particular. Al final -o al medio- desde la puerta, como dos Romeos inversos y coordinados como los Gentlemands que no somos, hicimos volar al segundo piso del local, dos besos con la palma de la mano mientras nos poniamos en fuga, para irnos de parranda toda la noche. Y es que cuando de golpe la vida te pone luz verde….
Desde hace noches, sueño con un pasaje del último libro que leí. Dice tal que:
“Una noche histórica en sus anales. Álvaro Cepeda y Quique Scopell no soportaron el racismo de una docena de marinos noruegos que hacían cola frente al cuarto de la única negra, mientras dieciséis (putas) blancas roncaban sentadas en el patio, y los desafiaron a trompadas. Los dos contra doce a puñetazo limpio los pusieron en fuga, con la ayuda de las blancas que despertaron felices y los remataron a silletazos. Al final, en un desagravio disparatado, coronaron a la negra en pelotas como reina de Noruega”
(“Vivir para contarla”, Gabriel García Marquez, pág. 402, ed. Mondadori)
Nosotros que por religión no vamos a puticluses ni comemos en mc donals, que fundamos el club anti-”temazo” para acto seguido constituirnos como el mejor grupo de “guitar hero” de la historia (marca registrada) y que alcanzamos “en patera” el olimpo de los hare-crisnas, podriamos haber firmado una anecdota como esta.
Y es que anoche ,corto de capote y generoso de muleta, di unos naturales en defensa de tu honor. Lo que seguro todavía no sabes, es que a la salida te busque por los semaforos de la city para coronarte como Rey de Noruega.
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