Bendecidas
Me siento un hijoputa. Torturo con el silencio a la gente a la que más aprecio. Debe ser código genetico. Herencia de mi tierra.
Mi amiga eurochilena Jimena tiene la teoria de que para educar a un crio, hay que saber marcarle los momentos. No puedes gritarlo siempre porque nunca diferenciara cuando estas realmente enfadado de cuando comete una falta menor. Es hijoputesa y aplica la misma teoria conmigo. Nunca sabe cuando me enfado, pues segun ella, hablo como una cotorra cuando no debo y callo como una tumba cuando se me reclaman aclaraciones (no marco los momentos).
Hoy, con un zumo de naranja mezclado con vodka, sentado en una butaquilla de alquiler, un portatil de prestado y a más de tresmil kilometros de casa, siento la necesidad de volver a gritar. Reivindico ser contradictorio de mis propias certezas, pero esta vez -tanto como las otras- necesitaba irme, para beber mil ideas más que me permitan superar la abstinencia del día a día. Si ZP tuviese lo que hay que tener, haria que disfrutar viajar fuese obligatorio.
Este fin de semana aprendi una palabra: Gezelligheid. Viene a ser una suerte de vivir y disfrutar (life&enjoy) como a cada uno le parezca, basado en un inconformismo total. Quien me iba a decir que la palabra que define mi existencia, era tan dificil de pronunciar.
Soy fetichista y adoro observar a la gente. Si hay algo con lo que de verdad disfruto es viendo vivir a la peña y relacionando esto con su clima, su arquitectura o con la geología. Debería haber sido sociologo. Este fin de semana me estoy poniendo las botas en la cuna de la socialdemocracia europea. Como reza un anuncio de juguetes, me lo pido.
Sin ninguna duda, en Espana -especialmente en el norte- somos de un cretino supino, gilipollas o chikilicuatres que se dice ahora (y se decía en la edad media sin “k”). Después de este finde no me cabe la menor de que tenemos casi tanta miseria como la que nos merecemos, que para eso la votamos. Ya no me llevo ni mal rato.
Para complementar este estudio sociologico -algo así como un Gran Hermano particular- estoy leyendo (yo que no frecuento la novela historica) un libro maravilloso que se llama BENDECIDAS. Cuenta -entre otras- la batalla de Stalingrado, el modus vivendi de las tropas y las maravillas de la guerra. Hay dos cosas que me han impactado -incestos, sexo anal, fusilamientos a lo latas de sardinas a parte- y son las tecnicas de desmotivación del ejercito enemigo. La primera es poner en los altavoces del campo de batalla, el segundero de un reloj: tic-tac, tic-tac, tic-tac…en Stalingrado muere un aleman cada siete segundos…. Para ponerse a miccionar y no hechar gota.
La segunda -mi favortita-, poner musica: Media hora de marchas prusianas, alegres y ensalzadoras de la patria -para hacer afición- y una hora de música melancolica y cortavenas junto con mensajes a la masa (mientras tu estas aquí, los generales del reich estan follando y bebiendo en la planta cuarta del reichstag, tus hijos preguntan por papá, los hijos de tu mujer pronto serán rusos..). La política es un arte de miserables. Si alguien lo califica como oficio, yo cambiare la categoría arte y el adjetivo miserables por otros mas acordes con la nueva definición.
Aborrezco la monotonía y la vida parejil. No valgo para lo conquistado. Llegado el caso me encuentro ante la disyuntiva de hacer el amor o comprarlo hecho…sin embargo, esta noche mataría porque alguien me esperase en la cama, con tanga de ligeros a juego y CARIÑO para dar y tomar, y no iba a ser precisamente para comprarlo hecho. Que le vamos hacer, soy dueño de mis propias contradicciones y enemigo de mis certezas.
Les dejo una canción -que nada tiene que ver con el post-, pero es que manana empieza otro “jocó” -que dicen los italianos- y por si alguien no lo sabía, como no voy a mojarme si aqui dentro nunca para de llover…
Marzo 24, 2008 at 12:46 am
Cada día me sorprendes más (para bien, of course) increíble, pero me he quedado sin palabras.. 1 beso.