La semana de la Felicidad
“Yo no tengo mariposas en el estomago. Yo tengo un ecosistema entero” (Sergio P.)
Me resulta curioso saber que “la mayoría” de la gente no quiera tirarse a nadar sin saber.
En este universo ombligatorio y miocentrista que es “almaen..”, confesare que siempre supere la timidez extrema que lleva impreso mi código genético, con una gallardía desmedida. En ocasiones, casi temeraría. Algo así como lo del animal acorralado.
Es lo que algunos psicólogos llaman “Resilencia” (convertir un handicap en virtud). Lo que antes de los premios nobel, por su apellido de soltera, el refranero castellano llamaba “lo que no te mata, te hace más fuerte”.
Durante mi adolescencia tal derrotero tomo la cosa que “Elmasgrande” se esforzaba siempre en recordándome que el miedo a todo la timidez, no es ningún deshonor. “Antonio, el miedo es un buen consejero. El miedo es inteligente”. “Antonio, soldado que huye, héroe para otra guerra“. Sabiduría pasiega.
Su hija, también le echo picante al morbo y consagro frases tan memorables como aquel “Es que vas por ahí desafiando al destino, hasta cuando estas despierto” mientras la acompañaba de un bofetón a palma abierta, como los que solo saben dar las madres pasiegas.
Con las frases -como con las salchichas o las decisiones políticas- contar los “detalles de elaboración“ las hace automáticamente perder “glamour”. Así que me reservare su “circunstancia” para extenderme alrededor de un café.
En fin, supongo que de aquel niñito tímido, no quedan más que los buenos consejos, un corazón con forma de balón y algunos retazos de timidez inoportuna amarrados con “cuelgafacil”.
Aun sabiendo que vivo de manera equivocada (certeza), me sigue sorprendiendo el hecho de que el 80% seres humanos tengan nacionalidad de Timor Temor Oriental.
En palabras de Punset: “La felicidad, es la ausencia de miedo“. “Los seres humanos tenemos miedo, porque somos racionales. Porque tenemos capacidad de adelantar acontecimientos” precisa el sabio Catalán.
Ejemplifico: una gacela esta pastando alegremente en las praderas de Selaya y es feliz. No sospecha que de 14:30 a 15:00 h la va a atacar un león(desconoce que para los leones, también es la hora de comer, pero esa incapacidad de adelantar acontecimientos, la hace feliz mientras pasta).
Por contra si a una persona la atracan en un callejón oscuro, siempre que pase por un callejón oscuro, tendrá esa sensación de miedo ante la representación de que vuelva a suceder.
Y es que en el fondo (y en la superficie) me niego a aceptar que el miedo sea un buen consejero. Aunque si se que es inteligente.
Y es que solo los muy “adictos al juego” “Resilentes” Atrevidos, apuestan lo más valioso que tienen por ganar unos centimos.
Yo siempre fui del club de los tontos.