De pescador a pescador@
Se llamaba Estefanía como su madre, pero quisiera llamarse “Carlota”. Pizpireta. Rubia. Armada con un bote de “pompas de jabón” y la chispa de l@s muy atrevid@s . Ocho añazos en canal y el aura de aquellos para quienes “el mundo no va a ser suficiente, James”.
A parte de venderle – sin éxito-, las bondades de llamarse Leoncia (“Leo”) y presentarme como el autor en ciernes de la autobiografía “Tan malo como quiero ser”, que ni de largo será tan vendida como ese betseller titulado “Tan malo como dicen que soy”, le pedí encarecidamente que memorizara mi nombre y apellidos y me buscara ese mismo 15 de enero, exactamente dentro de 10 años, en cualquier red social o entre los pasillos de Eroski del centro comercial. Que quieren que les diga, siempre fui un convencido de las teorías de Bentham.
No es que me haya dado por ser “pedrestre” o que cada día me gusten mas jóvenes (no tanto..), pero este viernes tenía un compromiso de esos que requerían traje de luces nuevo. Como José Tomás cuando va a las Ventas. La gallardía para disfrutar arrimándose al toro, de momento no la venden en rebajas.
El caso es que acudía contra reloj a un centro comercial en plenas rebajas y me encontró solo, mientras ella estaba sin compañía.
Quizá fuera mi empatía genética -tan incompatible con la buena sombra y el mejor fluir de las cosas- de ponerme del lado de los que están más jodidos o quizá fueran mis declaradas simpatías por l@s Canallas de buen corazón… pero el caso es que me acerque a ella con un “¿Estas perdida chiquitina?” .
Torpe de mí. Una vez más la piel de cordero. Estaba perdida, si. Y comenzamos un peregrinaje por todas las tiendas de ropa en busca de su madre para –desesperados- acabar dirigiéndonos a información a reclamar por el altavoz a la descastada progenitora.
En esos momentos de dificultad, me esforcé por ser optimista y transmitir serenidad “estoy contigo”. “Tranquila, vamos a encontrar a tu madre”. “Todo va a salir bien”…y cosas así. Aunque supongo que no lo hice tan bien (hay quien cree que esto es una religión y la reza todos los días) o es que me traiciono el subconsciente y se me puso cara de reloj…pero el caso es que Estefanía Carlota me espeto un “Antonio, no te preocupes. Esto le ha pasado alguna vez a todo el mundo…”.
Y ese fue el momento en que me di cuenta, que el problema –realmente- lo tenía yo. Pensaran que Carlota no era la primera vez que se perdía (no se lo pregunte, pero soy de esa misma opinión). También se que un pescador reconoce siempre ha otro pescador por muy lejos que este.. y todavía no soy capaz de explicarme como no la reconocí…
Me reservare un puñado de reflexiones más y se las dejare hacer a ustedes mentalmente. Solo añadiré que recuperamos mi libertad, a su madre (rebajada como tal, cual prenda del Berska) y que me dieron en el papo uno de los mejores “besos-en-el-papo” de mi vida para después regalarme –como premio gordo- una pompa de jabón “para protegerte de los malos y poder ver a la gente sin que te vea ”.
Me muero de ganas de hacer uso de mi regalo.
Continuara…..
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Basado en hechos muy reales.
Este post, tubo segunda parte, pero seguirá estando –de momento- entre los “durmientes”.