Nuevas Confesiones
Es que no eras el mismo,
me dices con los ojos quemados de mirarme.
Te dolía la casa,
viajaba demasiado y sin motivo,
rodaba por el humo de la noche
igual que el sueño roto de la mesa,
parecía amargo,
muy perdido…
tal vez por otros cuerpos,
tal vez por una fecha
en la vida de nadie.
Una cita sin año ni estación.
El cuervo de la lluvia cruza por la ventana.
Cuando yo no era el mismo,
te quería también.
enero 31, 2011 a 1:56 am
Mi boca, también roja, tampoco es la misma, y también te quería.
A estas horas intempestivas, te echo un poco de menos. Un poco, bastante.