No ha parado de llover. El agua ha inundado todo. Es curioso como nos hunde lo cotidiano, la pequeña gota de agua que desborda el vaso y sin embargo, flotamos llegado el momento del diluvio universal. Y es que en el infierno también llueve sobre mojado, pero somos más fuertes de lo que creemos. Será instinto de Supervivencia. El ser humano es excepcional.
Me considero un empirista. La prueba y el error. Observar la realidad. Admito otras interpretaciones y parámetros de medir las cosas pero pido el mismo respeto para los míos. No soporto a aquellos que solo dan validez a su sistema métrico y se apresuran a descalificar tu percepción de los acontecimientos basándose en no se que supuestas irregularidades en el patrón de medida. Como los malos crupiers, sino juegas con sus cartas rompen las demás barajas.
Y es que todo depende del detalle. De donde coloques el acento. Me recuerda a ese experimento Zoológico en el cual pones una hormiga en la esquina de un terrario y en la opuesta, un azucarillo y le dices: “Hormiga, ve a devorar el azúcar”. El resultado es que tarda 7 segundos en recorrer la distancia de una esquina a otra. Luego le arrancan una patita y la sitúan en la misma esquina: “Hormiga, ve a devorar el azúcar”. Resultado: 11 segundos. Le arrancan otra patita.. “hormiga ve a devorar el azúcar”. Resultado 16 segundos. Así, hasta arrancarle sus 6 patitas. Sin ninguna duda, para estos de quienes les hablo, la conclusión final que deja el experimento sería algo así como: “a medida que le vas arrancando patitas, la hormiga se queda sorda“.
Decía Goethe que “la ventaja se la lleva aquel que aprovecha el momento oportuno“. Discrepo, pues me parece tanto como decir que se te ha convocado a un lugar, cuando en realidad, tu ya pasabas por allí. Y es que la coyuntura puede darnos una ventaja circunstancial -un par de veces en la vida- pero un analisis serio de la realidad es lo único que nos hace generar ventajas de verdad, además de hacernos más ecuánimes y humildes. A la coyuntura sin verdad argumental, se le acaba viendo el plumero.
Hoy es domingo de resurrección y como tal, me siento vivo y redimido. No se cuantas patitas me han arrancado pero no voy a jugar más a la farsa de buscar ese azúcar, que se supone dan al otro lado del terrario, sino que me apetece aprovechar el momento oportuno y sacarle ventaja a la vida. Será que me estoy quedando sordo.